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Yo amo, Japan

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domingo, 15 de julio de 2018

Disyuntivas


Sí. Seré. Soy. Fui y seguiré siendo.
Paciente psiquiátrica. Qué horrible definición.
Seré loca. ¿Seré?
Pero no le temas a la palabra. Bien podría decir, cualquier otra cosa.
No debo permanecer cuerda ante un mundo que se esfuerza por anormalizar lo bellamente distinto.
No es normal ser normal.
Soy anormal.
Soy todo menos la norma.
No digo que me enorgullezca ser así.
No quiero que piensen que es para portar un banderín y flamearlo a los cuatro vientos.
Quiero que lo acepten. Y que lo aceptado y naturalizado no deba ser un orgullo.
Simplemente es algo que es.
Y si estás desde lo alto…, un solo movimiento y te caes.
Te caes.
Mirá cuán frágil es todo.
Sentirlo porque desde la fragilidad se encuentra el equilibrio.
Y es tan versátil como una nube yéndose, mutando el trasfondo de un escenario en ruinas.
Una llamarada que se apaga con un escupitajo, y luego lo sueltas todo, porque aguantar no es una opción, no cuando reprimir implica una muerte, metafórica o real.
PD: No es normal ser normal. En tal caso, no existe la definición de normal. Para mí es un mero concepto como Dios, como la energía, como alguien ahora mismo leyendo mis escritos.

martes, 3 de julio de 2018

Axiomática


Perdí la perspectiva. Por poco olvido que lo importante no es querer cosas, sino hacer lo que uno tenga que hacer para alcanzarla. Y con esto me refiero a esforzarse, a poner voluntad y ganas porque lamento traerlo a cuenta pero si uno quiere que algo sea distinto, nada sucede por milagro, algo tiene que cambiar. Voy a cambiar. Quiero ser esta persona que tengo en la cabeza. Y no importa realmente si soy realmente yo, porque ciertamente todavía no logro conocerme del todo. Quiero poder ser esta mujer emprendedora que no teme. No sólo quiero tener sueños imposibles, quiero metas que aunque parezcan lejanas e idealistas, valga la pena pelear por ellas con la perseverancia y la convicción que se que tengo guardada. No soy de porcelana. Puedo parecer débil pero cuando no te queda más que dolor, aprendes que a veces los momentos que te volvieron débil son los que te llevaron a ser más fuerte que nunca. En mi cabeza, llevo una tiara y la delicadeza de una reina. Y puede que no tenga todo eso, pero a veces basta un poco de imaginación para crear credibilidad. Por eso se que solo necesito proponerme para ser todo lo que quiero ser.

lunes, 25 de junio de 2018


¿Qué tipo de pobreza se necesitará para volverse intelectualmente rica?

Las nubes están teñidas de un gris pálido y es un espectáculo tan bello que me pregunto por qué los hombres y mujeres se miran tanto sus manos y sus piernas, en lugar del cielo.
Pensé en sacarle una fotografía pero jamás se igualaría a lo que estoy viendo, y sintiendo. La fotografía es ciega, y la palabra es muda. Pero mis ojos lo retienen todo. Y nadie lo está viendo.
Las hojas verdes del frio se recortan contra el cielo oscuro, como si fuera una cortina; que lo esconde todo.
Eso es la belleza.
Y la belleza no tiene cuerpo ni rostro.

sábado, 23 de junio de 2018

Noche de verano

Llego al trabajo, sintiéndome tan insegura como siempre. Ya estoy acostumbrada, sobre todo en un trabajo donde todo lo que importa es qué marca de ropa te vistes y que tan bien luce en ti. Supongo que por eso es que no puedo entender que hace fijándose en mi. Soy una persona de perfil bajo, se cómo mantener las formas y la distancia, porque una vez que aprendes, se vuelve algo innato. Y apenas entro, lo veo a él, de espaldas, con su traje negro, con el cabello castaño incontrolable como siempre. Trago saliva, porque no puedo evitar ponerme nerviosa cuando lo tengo cerca. Se da media vuelta y sonríe, me da un beso en la mejilla y me sorprende como es que mantiene la compostura mientras yo estoy ahí, tan incomoda y sintiéndome muy fuera de lugar. El salón tiene dos pisos y empiezo a pensar que no me vestí lo suficientemente bien, que debería irme en cuanto pueda. Empiezo a tomar, sólo para no sentir la presión, que traspasa el vestido hasta llegar al enagua que tengo debajo. Él con su pisco sour en mano y yo variando de trago en trago sofisticado. Llega un punto en que ya no se que carajo hago preocupándome por lo que piensan y lo dejo abrazarme, porque está hermoso, y lo miro como quien pierde la inhibición y él sonríe, suspicaz, porque ama ese lado mío que nadie más ve. Y ahí me doy cuenta de que me quiere, y no le importa nada más. Y francamente, a mí tampoco.

domingo, 10 de junio de 2018


Estaba leyendo en mi cama, adoro levantarme tarde y agarrar el libro que dejo a la noche en la mesa de luz y proseguir con la lectura, no me gasto ni siquiera en desayunar ni en salir de mi habitación para ver que todo esté en orden, los fines de semana me gusta internarme en mí misma y no salir de allí, de mi escondite más preciado y de mayor seguridad. Nadie puede herirme acá. Entonces tocaron mi puerta, fruncí el ceño. No quedé con nadie hoy. Me avisaron que había tres amigos esperándome afuera, extrañada, me cambie con rapidez y los recibí. Los conozco de casi toda mi vida asi que no me costó tender conversación con ellos. Estaban haciendo un proyecto de no sé muy bien qué y querían que formase parte. Me tomaron una foto donde salgo con mi blusa y el pelo suelto. Me veo natural. La apruebo y me preguntan de la nada "¿cómo te ves, o que quieres llegar a ser de acá los 30 años?". Mierda. Son las 13:30 del mediodía, no me he despertado hace mucho, por qué me vienen con preguntas profundas. Suelto un suspiro. No sé. Me tienen un papel y me piden que lo escribe. Nada sale de a mi mente, estoy completamente desconcertada, no esperaba eso. Escribí algo cauto, que pretendía no decir nada pero contaba mucho de mi "encontrar el camino para poder ser felíz y preservar las fuerzas para enfrentar las dificultades que la vida me pueda presentar". Finalmente, se fueron felices con su tarea realizada y me dejaron pensando si realmente me veía dentro 30 años, respirando o feliz.